La Universidad Nacional de Quilmes desarrollará medicamentos contra el cáncer

miércoles, 24 de agosto de 2011

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Se encargará de la experimentación preclínica con medicamentos biogenéricos oncológicos que podrán producirse a escala industrial para luego ser exportados a distintos países. El proyecto se coloca en línea con otros trabajos del equipo de investigadores del laboratorio, que desarrolla vacunas para el tratamiento del melanoma y otras variantes de cáncer
La Universidad Nacional de Quilmes en conjunto con otros organismos públicos y empresas privadas, obtuvo un subsidio de más de 20 millones de pesos que será destinado a desarrollar anticuerpos monoclonales para el tratamiento del cáncer y enfermedades inmunes.

El proyecto consiste en desarrollar una plataforma tecnológica a través de un biosimilar (o biogenérico), que es un medicamento producido a gran escala mediante técnicas biotecnológicas, similar a un medicamento original ya conocido. “Desarrollar la plataforma tecnológica implica contar con las herramientas, capacidades y la tecnología para lograr su producción. El caso de los anticuerpos monoclonales requiere cultivar en grandes tanques las células linfoides que los producen (llamadas hibridomas) y luego purificar debidamente el producto. Algo interesante de este tipo de plataforma es que se adapta para la elaboración de distintos productos, por lo cual una vez desarrollada para un anticuerpo monoclonal, podrá aplicarse a la producción de muchos otros”, explicó el doctor Daniel Alonso, director científico del laboratorio de Oncología Molecular.

Los anticuerpos monoclonales poseen distintas aplicaciones en medicina, aunque sin dudas la más importante es en terapéutica. “Son medicamentos selectivos, con una documentada efectividad en cáncer, como también en infecciones y enfermedades inflamatorias. Actuando sobre blancos específicos presentes en el tejido tumoral, tienen la capacidad de reconocer células cancerosas, promoviendo su destrucción, reduciendo su crecimiento o impidiendo su vascularización”, indicó el investigador.

En principio, está pensado elaborar un biosimilar de rituximab (anti-CD20, que reconoce linfomas), como también varios otros de utilidad en el tratamiento del cáncer. Una vez trasladado a la escala industrial, podrá ser exportado a distintos países.

El equipo de la UNQ tendrá a cargo la experimentación preclínica de los productos, incluyendo los estudios sobre células cancerosas en cultivo y sobre animales de laboratorio. “En particular, estudiaremos la capacidad de estos medicamentos de desarrollar en forma efectiva una actividad antitumoral y también valoraremos su seguridad y tolerancia. Estas pruebas preclínicas son de relevancia, ya que son requeridas antes de su utilización clínica en pacientes”, aseguró Alonso.

Los anticuerpos son elementos producidos por el sistema inmune, con la capacidad de reconocer de manera específica partículas extrañas al organismo. Un anticuerpo monoclonal se produce al fusionar un único linfocito productor de un anticuerpo con una célula tumoral. “Se logra así una célula inmortal que crece a gran ritmo, dando origen a una población ‘clonal’ que sólo produce anticuerpos idénticos. De tal manera, se fabrica un producto homogéneo que se une específicamente a elementos como pueden ser los antígenos propios de una célula cancerosa”, dijo Alonso. Los anticuerpos monoclonales fueron descubiertos por el científico argentino César Milstein, galardonado con el Premio Nobel por este hallazgo en 1984 junto a Georges Köhler y Niels Jerne.

El equipo de investigadores viene trabajando desde hace más de diez años en el programa “Biología de la invasión y metástasis: caracterización y desarrollo de nuevas estrategias antitumorales” a través del laboratorio de Oncología Molecular, destacado por sus logros en la generación de conocimientos aplicables al área biomédica del diagnóstico y tratamiento del paciente con cáncer.

Desde el programa de investigación, el equipo se centra en el estudio de los distintos aspectos de la biología molecular, celular y animal, y en el desarrollo de estrategias antitumorales. A fines de 2003, las investigaciones del equipo obtuvieron la patente por un método de inhibición metastásica utilizando desmopresina, una droga que se aplica en el acto quirúrgico de extirpación de tumores mamarios y que disminuye en grandes niveles la posibilidad de metástasis, permitiendo que el paciente con cáncer llegue a la quimioterapia con menor residuo tumoral.

En el laboratorio ya trabajaban en el desarrollo de vacunas oncológicas (por ejemplo para el tratamiento del melanoma y otras variantes de cáncer) y el estudio de las propiedades antitumorales de drogas de uso clínico.

Fuente: Universidad Nacional de Quilmes

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